
Jünger: “El dolor es una de esas llaves con las que abrimos las puertas no sólo de lo más íntimo, sino a la vez del mundo. Cuando nos acercamos a los puntos en que el ser humano se muestra a la altura del dolor o superior a él, logramos acceder a las fuentes de que mana su poder y al secreto que esconde tras su dominio. ¡Dime cuál es tu dolor y te diré quién eres!”. Hay algo profundamente erróneo en esta frase, un equívoco irremediable. El dolor no nos permite acceder a nada, sólo a más dolor, el dolor es una tautología, detrás del dolor no hay nada, nada tampoco hay delante; es una línea sin anverso ni reverso, un absoluto que no esconde ni oculta nada; el dolor suspende toda metafísica, toda reflexión, cualquier interpretación. Por supuesto, también hay algo levemente fascistoide en la frase de Jünger, cierta idea trivial de heroísmo: el que soporta mejor el dolor, el que es superior a él, es también alguien superior, accede él también a alguna forma de existencia auténtica.
Autobiografía médica, Damián Tabarovsky
“Tabarovsky… sabés que te calma”
Las fotos están bien pensadas. Hay que pulirlas un poco, un poco más de iluminación y algo de photoshop.
Saludos