Literalidad

18Dic08

Un problema todavía sin solución: cómo evitar caer en la literalidad.

Tomemos el caso de Un día en la vida de Dios, de Caparrós. Los primeros intentos salieron sin gracia:

un dia en la vida de dios #1un dia en la vida de dios #2

El pesebre estaba mal: primero porque Caparrós ni siquiera lo menciona -hubiera significado que no leí la novela-, segundo porque hubiera sido más jugado poner al libro junto a Jesús -y no me animé-. Adentro de la iglesia tampoco, ya lo hice con la crónica de Sonia Budassi. Hice algunas pruebas en la Embajada del Vaticano en la calle Alvear, pero la bandera no quedaba en cuadro, tampoco salieron bien.

Me conformé con algo a medio camino: el libro delante de una reja que a priori no tiene relación con la Iglesia, pero si se mira detenidamente en el fondo hay un cura hablando con unos feligreses. No pude escaparme de la literalidad, pero por lo menos no fue tan obvia.

Seguiré insistiendo.

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One Response to “Literalidad”

  1. Nunca pensé en que El Vaticano tendría una embajada nacional. ¿No tiene un montón a las que llamamos comunmente “iglesias”?
    Está bueno ese libro de bigote.


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