Dejen todo en mis manos

19Dic08

dejen todo en mis manos

Había actuado por obstinación y no por deseo, pero ahora me alegraba haber llamado a Juana; ahora, en esta habitación, podía volver a desearla. Y quería desearla en serio; con la edad, cada vez más interesan menos los orgasmos y más el deseo mismo. Mirar y no tocar. Al menos durante un rato. Cuando el deseo puede ser satisfecho, no hay ningún mal en prolongarlo. Esto no lo dijo William Blake. Lo digo yo ahora.

Dejen todo en mis manos, de Mario Levrero.

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One Response to “Dejen todo en mis manos”

  1. Chicas… Patricio is engaged.


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