La filosofía y el barro de la historia

29Dic08

la filosofia y el barro de la historia

Doy clases desde los 23 años, cuando dicté en la UBA, en la calle Independencia, en 1966, la materia Antropología Filosófica. Se me puede decir novelista, guionista de cine o politólogo. Pero me alegro y me conmuevo cuando me dicen, sin más, profesor de filosofía.

La filosofía y el barro de la historia, de José Pablo Feinmann

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One Response to “La filosofía y el barro de la historia”

  1. Fui alumno de Feinmann, creo que en la calle Independencia. Filosofía y Letras andaba de aquí para allá, por entonces. En tal época, entiendo que estábamos por el ’73 o ’74, no me resultaba clara su posición política, manifiestamente peronista, pero indeterminada en la corriente militante. Era ayudante de Filosofía Contemporánea, en la cátedra del gran Ansgar Klein. La muchachada de base, respetable, se pasaba por entonces de “revoluciones”, y quería que, en vez de estudiar el Prólogo de “Fenomenología del Espíritu”, de Hegel, se analizase “La razón de mi vida”, de Eva Perón. Atenaceado por esta propuesta , el pobre Klein, el más destacado estudioso de Hegel en latinoamérica, le permitió a José Pablo, entiendo yo, explicar “Fragmento preliminar al estudio del Derecho”, de Juan Bautista Alberdi.
    Mi posición de entonces, es la de ahora. Siempre pensé que las infraestructuras económicas determinan las ideologías, y no al revés. Los que entienden, saben a que me refiero. Yo sospechaba, tal vez con desacierto, que Feinmann, no compartía, por entonces, esta postura. Un poco desconcertado, me parecía que José Pablo, hablaba de la “política”, en abstracto, como una entelequia. Cosa que yo no compartía y que me llevó a intervenir en clase, disintiendo con tal presunta posición. Creo… que Feinmann, me tildó, acaso con un dejo de desdén, de “marxista”. Ante los compañeros. Me disgustó mucho -tal apreciación-, acaso metidos ambos en un equívoco mutuo.
    Hoy me he metido en las casi novecientas páginas de “La filosofía y el barro de la historia”. Es muchísimo lo que tendría que decir de la estructura y de los modos expositivos.
    En términos generales, estoy complacido con las funciones no académicas del quehacer de Feinmann, y tengo muchos deseos, en verdad, de acercarme a su persona, de manifestarle mi actual aquiescencia por su función, y el modo en que progresivamente lo he ido sintiendo un amigo.
    En muchos aspectos -acaso de modo un tanto mágico- compartimos la visión de las cosas, especialmente cuando arremete, como un “loco”, a conciliar su pasión por Heidegger, con esa algo descifrada equis nazi, del filósofo alemán que ambos veneramos o respetamos en sumo grado. Escribí seis mil páginas de reflexiones personales, de las cuales más de trecientas cincuenta, están en TEXTALE, a nombre de Antonio Fragalá. Y cuatro blogs de cuentos fantásticos -…pero comprometidos muchos- y de poemas, que, evidentemente son tributarios de “Ser y Tiempo”. Querría que, alguna vez, alguien le dijese a José Pablo que leyese algo mío. De los blogs literarios en primer lugar. No publiqué porque no soy tan fácil y no tengo, por ello -como ya he comprobado-, eventuales lectores. Feinmann, sí, me entendería plenamente.
    José… Pone ANTONIO FRAGALÁ, y te encontrarás con un ex alumno de aquella temprana época de tu condición de profesor.
    Sos atípico, José, y por momentos, desmesurado. Pero mucho me hubiese gustado tener tu grafomanía legítima, y pasarme, como te pasás, las noches estudiando y escribiendo. Un afectuoso saludo de Antonio Fragalá.


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